ابنة فرانكو تروي أسرارا في حياته وعلاقته بهتلر la hija de Franco cuenta sus secretos en su vida y su relación con Hitler


reuters.com:MADRID (Reuters) - La hija del dictador Francisco Franco ha otorgado por primera vez su testimonio para un libro titulado "Franco, mi padre", escrito por los historiadores Jesús Palacios y Stanley G. Payne.La investigación conjuga documentos oficiales, fuentes del archivo de la Fundación Franco y un cuestionario de 500 preguntas entregadas previamente a Carmen Franco, que contestó sin recibir ninguna remuneración.
Esta es la primera vez que la hija única del dictador rompe su estricto silencio y deja un testimonio que ayude a esclarecer más datos sobre la personalidad de Franco, que no dejó tras de sí ninguna memoria escrita.
"No entramos a valorar consideraciones políticas actuales, creemos que Franco se debe debatir en el seno de la historia", dijo Palacios.
Para Payne este no es un intento por parte de Carmen Franco de lavar la imagen de su padre, ya que estima que el testimonio no es ni polémico ni defensivo y que simplemente responde al deseo de una mujer de 82 años de plasmar su visión de la historia.
"No es una versión franquista de Franco a través de la hija", afirmó el hispanista estadounidense. "Creemos haber logrado el estudio más equilibrado escrito hasta el momento".
Por su parte, Palacios explicó que libro busca ser objetivo y alumbrar más detalles sobre la historia de España a través de la visión de una persona tan cercana al dictador.
"No entramos a valorar consideraciones políticas actuales, creemos que Franco se debe debatir en el seno de la historia", dijo:Los historiadores afirmaron que a Franco la idea de presidir una dictadura no le preocupaba y era partidario de la pena de muerte, por lo que su hija reconoció que durante su gobierno hubo represión, aunque afirmó que no era un tema del que se hablara en su casa.
"Mi padre era casi de eso de 'ojo por ojo y diente por diente'", confesó en el libro. "A mi padre la opinión pública de los de afuera, como la había tenido tantas veces en contra, no le importaba demasiado".
La hija del "caudillo" niega que se intentara prolongar la vida del dictador con fines políticos y afirma que la decisión final fue tomada por su marido, Cristóbal Martínez Bordiú, que era médico.
La investigación también toca el tema de la transición a través de la figura del rey Juan Carlos, que fue designado por Franco como su sucesor por delante de su padre, Don Juan.
"Franco creía que Juan Carlos sería un sucesor fundamentalmente fiel para mantener aspecto esenciales del régimen", aseguró Palacios. "La personalidad de Juan Carlos, su aparente lealtad, naturalmente agarró mucho a Franco".
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Tras recibir un exhaustivo cuestionario de 500 preguntas preparado por ambos historiadores, Carmen Franco accedió a relatar sus recuerdos personales y vivencias junto al dictador, que su hija describe como una "persona fría" en el trato con los demás y partidario de la pena de muerte o del "ojo por ojo" cuando se habían cometido delitos de sangre, según explicó hoy el historiador Jesús Palacios.
Las entrevistas que realizaron con Carmen Franco ambos historiadores también han sido grabadas por una productora alemana, que "nada tienen que ver con el libro", por lo que es probable que estas imágenes se emitan en televisión "dentro de un tiempo", según señaló G.Payne. Para la publicación del libro los autores utilizaron documentos del archivo de la Fundación Franco.
"Sin atender a las circunstancias políticas actuales, éste es un libro de estricto corte histórico y tampoco entramos a valorar las circunstancias políticas actuales", argumentó Palacios, quien gracias a un amigo común y una "confluencia de intereses", consiguió acceder al testimonio de Carmen Franco Polo, quien a la muerte de su padre, obtuvo el título de duquesa de Franco y Grande de España de manos del Rey Juan Carlos.
Para ambos autores, el testimonio de la hija de Franco no pretende ser un "lavado de imagen" del dictador sino un testimonio "sincero" y sin "polémicas", para poder entender a este personaje "harto complejo" e intentar debatir su semblanza en el "seno de la historia". "Este es el estudio más equilibrado y más objetivo presentado en un solo volumen hecho hasta el momento", precisó Payne.
"Carmen Franco presenta sus percepciones y recuerdos de la vida con su padre", agregó el hispanista norteamericano Stanley G.Payne, quien advirtió no han podido acceder a algunos documentos originales por la negativa de la familia.
TEMAS POLÍTICOS, FUERA DE CASA
Preguntada por la represión de Franco durante la guerra o durante la dictadura, Carmen Polo reconoció que sí sabían que había "represión" pero añadió que esos temas "apenas se trataban en casa" y reconoce que en aquella época la dictadura no estaba tan "demonizada", según explicó a los autores.
La primera parte de este libro, que abarca casi 150 páginas, presenta el testimonio de Carmen Franco y la segunda, ofrece una semblanza y biografía del dictador de la mano de ambos historiadores. El libro, editado por La Esfera de los Libros, termina con dos capítulos de conclusiones para entender la figura de Franco desde la "perspectiva de la historia".
SU RELACIÓN CON EL REY
En cuanto a su elección del príncipe Juan Carlos como sucesor, los autores del libro argumentaron que Franco confió en el Rey porque sería "fundamentalmente fiel a los principios" que propagaba el régimen franquista, aunque ambos historiadores explicaron, que antes de su muerte, el dictador empezó a vislumbrar que el futuro de España pasaría por "cierta apertura" democrática, sobre todo tras una conversación que mantuvo con Adolfo Suárez, subrayó Payne.
"En los años que pudo evitar la evolución del Régimen no hizo nada para impedirlo", apuntó Jesús Palacios, quien recordó que el Príncipe Juan Carlos, antes de ser elegido por Franco, era partidario de un régimen bipartidista similar al de Estados Unidos.
En este sentido, su hija Carmen explica en el libro que su padre siempre pensó que "la Monarquía en España era muy útil como poder moderador". "Si no hubiera sido por una serie de circunstancias, el elegido habría sido don Juan, el conde de Barcelona. Pero no sé, quizá no había mucha química, como dicen ahora", asegura su hija.
LA MUERTE Y AGONÍA
Respecto a la muerte del Caudillo, los autores del libro subrayaron que su vida "no se prolongó por razones políticas" y se remitieron al testimonio de su hija, quien ha asegurado que su agonía "no fue una cosa premeditada por una cuestión política ni por preparar de alguna forma algo".
"Mi padre sufrió bastante. Pero se dio perfecta cuenta de que se moría. Los días anteriores a la hemorragia, desde que tuvo el infarto, porque tuvo un infarto, hasta esta primera hemorragia, estaba consciente y respiraba y hablaba, pero se encontraba ya mal. Y sabía que era el final",
صدر مؤخرا كتاب متضمنا سلسلة حوارات ومقابلات ممتدة أجراها مؤرخ وصحافي "إسبانيان" مع ابنة ديكتاتور إسبانيا الجنرال
ووفقا لمحمد بوخزار بصحيفة "الشرق الاوسط" تروي كريمة فرانكو المسار العسكري لوالدها الذي تخرج برتبة ضابط من الأكاديمية العسكرية لمدينة طليطلة، ولم يكن عمره قد تجاوز السبعة عشر ربيعا، لدرجة أنه منع عليه حمل بندقية حقيقية، ما اعتبره شبه إهانة له في بداية مساره العسكري، خاصة أنه كان يمجد المهنة، ويعتبرها رمزا للانضباط والطاعة.
ووصفت ماري كارمن، والدها بأنه كان عسكريا، أولا وأخيرا، في أسلوب عيشه وطريقة تفكيره، مثلما كان شديد الارتباط بزملائه في خدمة العلم الإسباني. وكشفت ماري كارمن أن شخصية والدها نضجت واكتملت في المغرب، حيث عمل ضمن قوات "ريغولاريس" وقوامها في ذلك الوقت عدد من الأهالي من شباب المغرب، الذين تؤكد ابنة الديكتاتور أن والدها أحب المغاربة كثيرا وخالطهم وعاشرهم، واندمج في أسلوب حياتهم، رغم أنه كان يعلم أن أعدادا من بينهم مناهضون للاستعمار الإسباني لبلادهم، بينما أعداد أخرى كانت مقتنعة بجدوى الدفاع عن علم إسبانيا.
وصرحت ابنة فرانكو أن أباها كان يكن احتراما للديانة الإسلامية، ولذلك عارض فكرة زواج المغاربة من فتيات إسبانيات، مخافة أن يجبرهم ذلك على التحول نحو اعتناق المسيحية. وكان أكره شيء إليه أن يكون الزوجان من ديانتين مختلفتين.
وتروي الابنة بعض التفاصيل عن الحياة العاطفية لوالديها، وقالت إنها تعرفا إلى بعضهما، وكانت والدتها في السابعة عشرة من عمرها، وعندما علم والدها أي جدها بذلك أدخلها إلى مدرسة تابعة للكنيسة في «فيرول» لكن الجنرال الراحل كان يسلك جميع السبل لرؤية حبيبته التي ستصبح زوجته، بما في ذلك بعث رسائل الغرام الصغيرة. وعندما تزوجت به، كانت خائفة على مصيره بعد أن ذهب إلى المغرب، الذي كانت تأتي منه أخبار سيئة عن وفاة الجنود الإسبان. وتصف ماري كارمن والدتها بالبكاءة (كثيرة البكاء) خوفا على مصير زوجها في المغرب.
وتقص ماري كارمن، أشياء طريفة ومثيرة عن لقاء والدها بالزعيم النازي أدولف هتلر في "هندايا"، وتكشف أن والدتها صلت كثيرا، وتذرعت إلى الله من أجل زوجها لأنها كانت تعرف أنه ذاهب لمواجهة أمر خطير. والأخطر من كل ذلك هو أن فرانكو، خشي أن يتعرض للاختطاف على يد هتلر، ولذلك ترك وصية لمن يحكم بعده في حال عدم رجوعه.
فرانسيسكو فرانكو (4 ديسمبر 1892 - 20 نوفمبر 1975)، كان رئيسا فعليا لأجزاء من إسبانيا من أكتوبر 1936 وحتى وفاته في عام 1975، وصل إلى السلطة بعد الحرب الأهلية الإسبانية (1936 - 1939).
في صيف عام 1936 وتحديداً في 18 يوليو 1936 قام بإنقلاب عسكري ضد حكم الجبهة الشعبية الذي كانت إسبانيا تحت حكمه وكانت تتكون من حكم الديمقراطيين والإشتراكيين وقد قاومت الجمهورية الشعبية الإسبانية هذا الإنقلاب ومن هنا بدأت الحرب الأهلية الإسبانية، واستمرت الحرب لمدة ثلاث سنوات منذ عام 1936 إلى عام 1939 وبلغ عدد ضحاياها مليون من البشر، وانتهت هذه الحرب بانتصار الجنرال فرانسيكو فرانكو بمساعده أساسيه من هتلر وموسوليني.
وقد إعتمد فرانكو في جيشه على قوه من الجنود المغاربه يبلغ تعدادها خمسين الف جندي بقياده ضابط اسمه محمد مزيان وقد ظل صديقا له ومقربا إليه وحارسا له حتي النهايه وإنتصاره النهائي في هذه الحرب في سنه 1939 قد اتاح له ان يحكم إسبانيا حكما ديكتاتوريا حتي وفاته عام 1975 وقد كان عمره ان ذاك 83 عاماً أي انه حكم إسبانيا سته وثلاين عاما متواصله
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Ibn Hazim e Ibn Árabi de Murcia ابن حزم و ابن عربي من مورسيا
Ibn Hazim e Ibn Árabi de Murcia
Amor sagrado y amor profano en el Islam
Son numerosos los estudios publicados sobre el Neoplatonismo del Renacimiento italiano y sus teorías sobre la imaginación, el amor y la memoria, pero que se sepa aun no se ha escrito y publicado en lengua castellana ningún trabajo que demuestre cómo el Neoplatonismo amoroso, tal como se manifestó en Italia, había sido desarrollado en Persia, en Siria y en España entre los siglos IX y XIII por sabios musulmanes.
Este estudio analiza la relación entre la mística de Ibn Hazm y de Ibn Arabi y sus doctrinas espirituales neoplatónicas sobre el amor y la imaginación, doctrinas paralelas en ambos pensadores, aunque con diferentes puntos de partidas.
El eje central de esta temática gira en torno a la íntima relación entre el amor humano y el amor divino; o quizás, debiéramos decir, las diversas formas que toma el amor divino, ya que, tanto para Ibn Hazm como para Ibn Arabi, el amor humano es sólo una expresión del amor divino.
Ibn Hazm
Abu Muhammad Alí Ibn Hazm fue un jurista, teólogo, genealogista y poeta nacido en Córdoba en 994 y fallecido en Casa Montija, Huelva, en 1064.
Gracias a su familia de origen muladí (hispanogodos conversos) que formaba parte de la alta burocracia cordobesa, Ibn Hazm recibió una excelente educación. Siendo aun joven, se vio involucrado en las turbulencias que pusieron fin al califato de los omeyas. Después de emigrar a Almería y Játiva, regresó a Córdoba y, desengañado de la política, se retiró a sus tierras. Allí, en una especie de exilio interior, se consagró al estudio de la ciencia jurídico-teológica.
Ibn Hazm escribió una de las obras cumbre de la literatura hispanomusulmana: “El collar de la paloma” (Tauq al-hamamah). Traducido en 1967 al castellano por el islamólogo Emilio García Gómez (1905-1995), este «tratado sobre el amor y los amantes» de raíz neoplatónica constituye una reflexión poética, y en parte autobiográfica, sobre las formas del amor profano y divino en la civilización musulmana. Escrita en una elegante prosa que se combina con el verso , aun mas especial es su obra “Sereno” ( Shouk) en versos repetitivos que canta al amor puro e idealizado, estas célebres obras influyeron considerablemente en las literaturas oriental y europea del Medioevo
Ibn Arabi
Abu Bakr Muhammad Ibn Alí Ibn Muhammad al-Hatimí al-Ta’i Ibn al-Arabi , llamado Muhiiuddín ("vivificador de la fe") y as-Sheij al-Akbar ("Gran Maestro"), conocido en Occidente por Abenarabí, nació en Murcia, al-Andalus, el 28 de julio de 1165. Sus estudios literarios juveniles transcurrieron en la campiña andalusí de Lora del Río y Carmona. Con el tiempo Ibn Arabi se convertiría en un sabio piadoso, un asceta admirable y un poseedor de carismas innumerables.
El ansia de saber condujo a Ibn Arabi a una prolongada vida peregrina a lo largo y a lo ancho de al-Andalus primero, del Norte de Africa (Marruecos y Tunicia) después, y a El Cairo y Jerusalem más tarde. Después de haber permanecido dos años de emociones espirituales en La Meca, plasmadas en su máxima obra, las «Revelaciones de La Meca» (Futuhat al-Makkiyya) visitó Anatolia, a Jerusalem y a El Cairo, otra vez La Meca, Anatolia, Bagdad, y retornando a Anatolia. Luego se trasladó a Damasco, donde en 1229 compuso «Los engarces de la sabiduría» (Fusús al-Híkam). Allí residiría hasta su deceso, ocurrido el 10 de noviembre de 1240. Su tumba, en la que después fueron enterrados dos de sus hijos, aun se conserva y recibe veneración. Sobre ella los musulmanes otomanos edificaron una madrasa en la que se guarda su sepulcro.
El pensamiento filosófico de Ibn Arabi es una suma de corrientes neoplatónicas y las tradiciones místicas andalusíes. La labor literaria de Ibn Arabi es vastísima, comprendiendo más de 400 manuscritos. Su Risalat al-Quds ("Tratado de la santidad") es una de las grandes colecciones hagiográficas del mundo musulmán que encierra un valor histórico excepcional para quien desee conocer la vida espiritual del Islam en los tiempos del filósofo y místico murciano. Muchas de estas obras han sido traducidas al castellano: La Alquimia de la Felicidad Perfecta, Editorial Sirio, Málaga, 1985; Viaje al Señor del Poder, Introducción del Sheikh Muzaffer Ozak Al-Jerrahi, Editorial Sirio, Málaga, 1986; Tratado de la Unidad, Editorial Sirio, Málaga, 1987; Guía espiritual: Plegaria de la Salvación-Lo Imprescindible-Terminología Sufi, Editora Regional de Murcia, Murcia, 1992; Los engarces de la sabiduría, Hiperión, Madrid, 1994; El secreto de los nombres de Dios, Edit. Reg. de Murcia, Murcia, 1996; Las iluminaciones de La Meca, Siruela, Madrid, 1997. Véase muy especialmente: Miguel Asín Palacios: Vida de santones andaluces. La Epístola de la santidad de Ibn Arabi de Murcia, Hiperión, Madrid, 1984; Claude Addas, Michel Chodkiewicz, Miguel Cruz Hernández, Roger Garaudy y otros: Los dos horizontes. Textos sobre Ibn al-Arabi, Edit. Reg. de Murcia, Murcia, 1992; Michel Chodkiewicz: Un océan sans rivage: Ibn Arabi, le Livre et la Loi, Seuil, París, 1992; Claude Addas: Ibn ‘Arabi o la búsqueda del azufre rojo, Edit. Reg. de Murcia, Murcia, 1996.
EL AMOR EN EL ISLAM
Siempre se ha hablado y se habla mucho de la doctrina del Amor en el Cristianismo y algunos escritores superficiales se han animado a decir que «el Amor no existe en el Islam». Nada más erróneo y alejado de la verdad. Por el contrario, el Islam posee una tradición riquísima sobre el Amor y que, como veremos, en realidad fue fuente de inspiración de corrientes cristianas de pensamiento en ese sentido en el Renacimiento italiano y en el llamado Siglo de Oro español.
Para el misticismo musulmán, todo amor en este mundo —hablando en términos metafísicos— es esencialmente divino; y esto es cierto tanto para el amor que una leona tiene por sus crías como para el de un oso por su pareja, sin mencionar objetos menos animados, tales como el amor de un árbol por la tierra que lo alimenta o el amor de cósmico que mantiene a los planetas en sus órbitas o hace que el sol brille con luz resplandeciente sobre todos los seres de este mundo nuestro. Lo que es verdad sobre el amor en este mundo también lo es para la Sabiduría y aun el Poder; todos emanan de sus raíces divinas en Dios, el Amor, la Sabiduría y el Poder Divino.
Para el contemplativo, el amor humano tal como se expresa en el acto conyugal no puede sino ser un reflejo del Amor Divino. Es más: el amante, la bienamada y el amor entre ellos —una vez reducidos a sus esencias ontológicas— son en realidad representaciones terrenas de principios celestes. ¿No es Dios el Amante Verdadero y Ultimo? ¿No es Dios el Bienamado por excelencia? ¿Y no es el Amor Divino la raíz del amor humano? El ver las cosas a otra luz no es sino el resultado del velo de ilusión con el que la Omnipotencia de Allah (Dios) ha cubierto la creación entera.
Ahora bien, existe una tradición islámica que se remonta al Sexto Imam de la escuela shií, Ÿa’far as-Sadiq (702-765), la Paz sea con él, —citada en la colección Al-Kafi fi'ilm ad-din, de Abu Ÿa'far Muhammad Ibn Yaqub al-Kulaini (m. 939), compuesta de 16.099 hadices—, y que expresa que hay tres clases de fe: la del temeroso, la del comerciante y la del amante.
La primera está supeditada al castigo, la segunda supeditada a la recompensa y la tercera al amor. Se considera a la primera la más débil.
A propósito de la segunda, es famoso el silogismo del filósofo y matemático francés Blaise Pascal (1623-1662), entre creer y no creer. Según Pascal es preferible creer en la existencia de Dios y obedecerlo, porque si uno no cree, y Dios existe, será finalmente castigado y perderá las recompensas; y si Dios no existe, de todos modos se evita la angustia de no creer y vive una vida sujeta a normas morales. Este razonamiento, como lo ha demostrado Asín Palacios en su obra, fue tomado por Pascal de un pensamiento de al-Gazzalí. A su vez, el místico persa lo extrajo de una enseñanza del sexto imam Ÿa'far as-Sadiq (P) cuando éste tuvo una conversación con un ateo.
Por último, la tercera fe o la del amante es la más fuerte y desinteresada, pues actúa sin ningún condicionamiento sino por el exclusivo amor a Dios.
Numerosos sabios musulmanes han desarrollado esta temática que se ha extendido al campo cristiano.
Rabi’a de Basora o Rabi’a al-’Adawiyya (713?-801) nació en Basora (Irak) en el seno de una familia pobre. Fue una mujer piadosa que a pesar de su belleza inusitada se despreocupó de la vida mundanal, dedicándose exclusivamente al ascetismo y gnosticismo del Islam. Poetisa, una de sus súplicas expresa su profundo pensamiento relacionado con la fe del amante:
«¡Oh mi Señor!, si Te adoro por miedo del Infierno,
quémame en el Infierno,
y si te adoro por la esperanza del Paraíso,
exclúyeme de él,
pero si te adoro por Ti mismo
no me apartes de Tu belleza eterna»
(Margaret Smith: Rabi’a the mystic and her Fellow-Saints in Islam, Cambridge, 1928, pág. 30).
El teologo y místico iraní al-Gazzalí (1058-1111), en su Ihiá 'Ulum al-Din ("Vivificación de las ciencias de la fe") concuerda con este pensamiento de Rabi’a y agrega: «... el que ama a Dios solamente como benefactor y no lo ama por Dios mismo, es evidente que lo amará con menos intensidad, pues que su amor dependerá tan solo de los beneficios que de El reciba, los cuales pueden ser muchos o pocos, y además, en el momento de la tribulación no podrá amarlo como en el de la prosperidad y bienestar; en cambio, si ama a Dios por Dios, es decir, porque merece ser amado en razón de sus perfecciones infinitas, por su hermosura, majestad y gloria, no aumentará ni amenguará su amor en función de los beneficios, muchos o pocos, que de El reciba».
La islamóloga Luce López-Baralt de la Universidad de Puerto Rico dedica un capítulo entero de su obra erudita Huellas del Islam en la literatura española. De Juan Ruiz a Juan Goytisolo (Hiperión, Madrid, 1985, Cap. V, págs. 99-117), para demostrar con múltiples análisis que la oración de Rabi’a es la fuente directa o indirecta del famoso soneto anónimo de fines del siglo XVI, o principios del XVII, atribuido indistintamente a San Ignacio de Loyola (1491-1556), a San Francisco Javier (1506-1552), a Santa Teresa de Avila (1515-1582), a Fray Luis de León (1527-1591), a San Juan de la Cruz (1542-1591) o a Lope de Vega y Carpio (1562-1635), y que comienza con el verso: «No me mueve, mi Dios, para quererte...».
El islamólogo español Miguel Asín Palacios (1871-1944) confirma su origen islámico en El Islam cristianizado. Estudio del «sufismo» a través de las obras de Ibn ‘Arabi de Murcia, Hiperión, Madrid, 1981.
Otra conocida súplica de Rabi'a expresa lo siguiente:
«¡Oh, Dios! Sea cual fuere la parte
de este mundo que me hayas asignado,
concédesela a tus enemigos; y sea
cual fuere la parte
del otro mundo que me hayas asignado,
concédesela a tus amigos. Tú ya eres
bastante para mí».
Igualmente, Ibn Arabi escribe:
«Tu deleitable paraíso o Tu suplicio
infernal es para mí cosa igual, pues
mi amor no cambia ni aumenta»
Ibn Hazm dice también: «Antes, por vuestro amor, ardía en mis entrañas un infierno; pero ahora empieza a parecerme un fuego de Abraham».
Rabi'a plantea este razonamiento: «¿Ofendes a Dios y aparentas amarle? ¡Esta es, por vida mía, una singular manera de argumentar! Si tu amor fuese sincero no le ofenderías, pues el amante siempre a su amado se somete».
Amor sagrado y profano
En el Islam las relaciones entre un hombre y una mujer son inseparables del amor a Dios, y están prescritas y son gobernadas por la Ley Divina. Los musulmanes, a diferencia de los puritanos modernos, no moralizan sobre «las partes y funciones naturales del cuerpo humano». La castidad es ante todo una disciplina de salvación, un Ÿihad, que corresponde a un modo de percepción que tiene poco o nada que ver con visiones negativas de la naturaleza o del cuerpo humano. En todo caso, con relación a la historia medieval española, sería interesante investigar hasta qué punto el Islam influenció y ayudó a desarrollar las tendencias eróticas dentro del judaísmo y del cristianismo. Los musulmanes andalusíes tienen tratados en que el «placer sexual» era visualizado como un deber religioso que hacía feliz a la Identidad Suprema que velaba por esta unión conyugal.
Uno de estos libros que tratan de la «ciencia o sabiduría del matrimonio» ('ilm al-nikah) ha sido traducido y comentado por Luce López-Baralt con el título de Un Kama Sutra español. El primer tratado erótico de nuestra lengua, Libertarias, Madrid, 1995.
Hay suficientes evidencias para creer que, aunque la poesía
de muchos poetas hispanomusulmanes no era considerada «sagrada», todavía retenía su valor ritual de conmover y transmitir un mensaje iniciático a su lector. La comprensión de una metafóra o de un símbolo involucrado mucho más que la mera habilidad de poder leer y escribir. El texto, en un sentido, debía convertirse en el lector. Ben Ammar de Silves (m. 1068), visir de Muhammad Ibn Abbad al-Mutamid de Sevilla (1039-1095), dice sobre la lectura:
«Mi pupila rescata lo que está en la página:
lo blanco a lo blanco y lo negro a lo negro».
Así, el motivo poético de una paloma portadora de un collar alude a una doctrina mística islámica: si bien es cierto que la paloma del alma tiene y es controlada por un «Amo Divino» que dispone de ella (Predestinación), ella será juzgada según sus propios actos (Libre Albedrío). El alma es libre de tejer su propio collar, su propio destino, pero ella no puede alterar la naturaleza misma del Ser que la engendró; si el destino de una gota es retornar al océano, el alma puede renunciar a ser gota para convertirse en océano, pero no puede disponer del océano. Dice Ibn Hazm: «las cosas todas son dádivas suyas (de Dios), ya que nosotros ni siquiera de nosotros mismos disponemos: somos suyos y a El nos encaminamos, pues toda cosa prestada ha de volver a quien la prestó».
Dentro del mismo clima espiritual, Ibn Arabi, siguiéndole los pasos a Ibn Hazm, en su poema místico Tarÿumán al-Ashwaq ("El Intérprete de los deseos ardientes"; cfr. The Tarjumân al-ashwaq, a collection of mystical odes by Muhyi'ddîn ibn al-'Arabî, editado y traducido por Reynold A. Nicholson, Oriental Translation Fund, New Series, Londres, 1911; véase también Kitab Dhakhâ'ir al-a'lâq, Sharh tarjumân al-ashwâq, Beirut, 1312 H.), revela el significado oculto del collar de la paloma. La paloma, dice, es «el espíritu universal, nacido de Dios y soplado en el hombre. Ella es descrita como portadora de un collar con referencia al convenio que El (Dios) depositó sobre ella». Dentro de un contexto islámico, el Ascenso Celestial (Mi'raÿ) del Profeta Muhammad (BPD), conocido como su Viaje Nocturno (al-Isra'), había establecido su importancia Transhistórica y Ejemplar de toda alma a su Verdad interior. Así, para que el alma fuera «colmada de todo bien» tenía que aprender el «lenguaje de los pájaros», o el lenguaje de los ángeles (Sagrado Corán, Sura 27, Aleya 16), que había sido la lengua del hombre primordial , el Profeta Adán (P) y que David le había enseñando a Salomón, la Paz sea con ellos.
Un tema fundamental en este drama es la tristeza: la enfermedad que padece la paloma del alma en exilio. Tanto la ciencia, la teología, la filosofía y la mística medieval ofrecen diversas perspectivas para comprender la tristeza, todas las vinculan con el amor: tristeza y amor van emparentados, son como dos flores mellizas —dijo una vez un poeta— que han nacido de un mismo tallo. Y si la religión de Muhammad (BPD) supo desarrollar una metafísica de la pena fue, probablemente, como diría Ibn Hazm, porque es sólo mediante la práctica del Islam (o de la Sumisión) que el género humano puede encontrar el Camino de la Unión y gozar de una vida renovada:
«Uno de los aspectos del amor es la unión amorosa, que constituye una sublime fortuna, un grado excelso, un alto escalafón, un feliz augurio; más aun: la vida renovada (al-haiá al-muÿaddada), la existencia perfecta, la alegría perpetua, una gran misericordia de Dios. Si no fuese porque este mundo es una mansión pasajera, llena de congojas y sinsabores, y el paraíso, en cambio, la sede de la recompensa y el seguro de toda malaventura, todavía diríamos que la unión con el amado es la serenidad imperturbable, el gozo sin tacha que lo empañe ni tristeza que lo enturbie, la perfección de los deseos y el colmo de las esperanzas» (Ibn Hazm: El collar de la paloma, O. cit., pág. 181).
La mujer puede ser fuente de concuspicencia o teatro donde el amante contempla los rostros de la Divinidad; el melancólico casto trata de ver más allá de las apariencias y de las envolturas existenciales.
Mientras todo melancólico amoroso es hechizado por la Imagen Bella (Avicena) de una mujer, sólo aquél que tiene conocimiento de causa «se une con ella, y nace el verdadero amor; pero si no distingue tras esa imagen nada afín a sí, su afección no pasa de la forma y se queda en el apetito carnal» (El collar, pág. 105). Cuando el alma se alimenta de la Imagen Ejemplar de la Belleza, el cuerpo debe ayunar porque, como recordaba Ibn Hazm, «El que, estaba ayunando, mira a una mujer hasta el punto de percibir los contornos de su anatomía, rompe el ayuno» (El collar, pág. 271).
Ayuno es abstinencia: castidad de ojos, circuncisión del corazón. «Mi amor» —dice Ibn Hazm— «es como un huésped que hizo alto en mi espíritu: mi carne es su alimento, mi sangre su bebida» (El collar, pág. 226).
El amante pasional que enferma de melancolía. Como un sediento en un desierto, suele ser esclavo del espejismo de la forma y suele terminar confundiendo las apariencias con la realidad. El sediento ve el brillo, pero no todo lo que brilla en el desierto del corazón es el agua que da la vida. Así, para Ibn Arabi, la sed eternamente insatisfecha del melancólico inspirado es, en el fondo, una parábola del deseo ardiente del Dios Incognoscible dentro del hombre:
«Esa imagen, el sediento cree que es agua. Ese juicio se debe a la sed que experimenta: si no tuviese sed no la tomaría por agua, pues el agua es objeto de su necesidad, hacia la cual se siente impelido, por ser lo que encierra el misterio de la vida. Mas cuando el sediento llega donde estaba la imagen, se encuentra que era nada, y al encontrar que era nada, encuentra en sí mismo a Dios, en lugar de agua. De modo que el sediento tendía, movido por los sentidos, al agua, mientras que Dios le hacía dirigirse, mediante el agua, hacia El, sin darse cuenta. Por tanto, astutamente Dios engaña a su siervo... privándole de los auxilios terrenos, para que sólo en El ponga su confianza... y encuentre en sí mismo a Dios, al sentirse privado del agua que se imaginó ver en espejismo puesto que que, al faltarle la ayuda de las criaturas, al cerrársele las puertas de sus deseos, se vuelve hacia Dios... Así obra Dios con sus amigos: los retorna hacia el, de grado y por fuerza» (Ibn Arabi: Fusus al-Hikam, The Wisdom of the Prophets, trad. Titus Burckhardt, Beshara Publications, 1975).
A pesar de los espejismos, sugiere Ibn Arabi, nadie ama más que a su Creador, porque, como decía Ibn Hazm, no hay sitio en el corazón para dos amados, y en asuntos de amor el que tiene dos religiones es infiel:
«Miente de juro quien pretende amar a dos,
como mintió Manes en sus principios.
No hay sitio en el corazón para dos amados,
ni lo que sigue a lo primero es siempre lo segundo.
Igual que la razón es una, y no conoce
otro Creador que el Unico, el Clemente,
uno es también el corazón y no ama
más que a uno, esté lejos o esté cerca.
Quien no es así, es suspecto en ley de amor
y está distante de la verdadera fe.
La religión no es más que una, la recta
y el que tiene dos religiones es infiel»
(El collar, pág. 130).
Las concepciones místicas y filosóficas neoplatónicas de Ibn Hazm e Ibn Arabi produjeron el fenómeno del «amor cortés» y «el amor platónico» en la literatura medieval cristiana. Ibn Arabi, por ejemplo, al llegar a la santa ciudad de La Meca en 598/1202 quedó prendado de la belleza y sabiduría de una joven persa llamada Nizam ("Armonía"), la hija del imam Abu Suÿa Zahir Ibn Rostem al-Isfahaní, que le producirá la inspiración para escribir años más tarde el poema místico Tarÿumán al-aswâq ("El Intérprete de los deseos ardientes").
El islamólogo francés especializado en sufismo y shiísmo Henry Corbin (1903-1978), dice sobre el particular: «Ibn Arabi se vio obligado a escribir él mismo una largo comentario a su Diwan para mostrar que la imaginería amorosa de sus poemas, así como la figura femenina central, son en realidad alusiones, según sus palabras, "a los misterios espirituales, a las iluminaciones divinas, a las intuiciones transcendentes de la teosofía mística, a los despertares provocados en los corazones por las admoniciones religiosas". Para comprenderle y no poner en duda su buena fe con una hipercrítica vana, hay que retomar aquí lo que podemos llamar el modo de apercepción teofánica, tan característico de la conciencia de los "Fieles de amor" que, sin esta clave, sería inútil tratar de penetrar el secreto de su visión. No podemos más que extraviarnos si preguntamos, como se ha hecho a propósito de la figura de Beatriz en la obra de Dante, si era una figura concreta, real, o se trataba de una alegoría... Cuando Ibn Arabi explica una referencia a la joven Nezâm, según sus propios términos, como alusión a "una Sabiduría (Sophia) sublime y divina, esencial y sacrosanta, que se manifestó visiblemente al autor de los poemas, con tal dulzura que engendró en él júbilo y alegría, emoción y arrobamiento"» (Henry Corbin: La imaginación creadora en el sufismo de Ibn Arabi, Ediciones Destino, Barcelona, 1993, pág. 166).
La islamóloga francesa Claude Addas en su biografía del sabio andalusí, coincide plenamente: «"Consuelo", "Fuente de sol", éstos son algunos de los nombres que el Sheij al-Akbar da a la que fue para él lo que Beatriz para Dante» (Claude Addas: Ibn Arabí o la búsqueda del azufre rojo, Editora Regional de Murcia, Murcia, 1996, pág. 215).
Sin embargo, existen antecedentes similares en el al-Andalus del siglo X. Por ejemplo, el poeta Ibn Darrach al-Qastallí hablando de lo que su Dama le revela, dice:
«Ella es como una orquídea de donde yo sólo tomo la
Belleza y el Perfume, porque yo no soy como las bestias
del campo, para quienes un jardin es sólo un lugar de comida»
(Citado por Robert S. Briffault: The Troubadours, Bloomington, Indiana University Press, 1965, pág. 28).
El poeta español Ruiz, Juan (c. 1283-c. 1350), también llamado Arcipreste de Hita, que escribió en la cárcel su «Libro del Buen Amor» (cfr. Luce López-Baralt: Huellas del Islam en la literatura española. De Juan Ruiz a Juan Goytisolo, O.cit., págs. 43-58) y el humanista italiano Giovanni Pico de la Mirándola (1463-1494) con su «Comentario a un poema de amor platónico» son algunos de los cultores cristianos de la obra iniciada por Ibn Hazm e Ibn Arabi.
Pero será Dante Alighieri (1265-1321) el máximo cultor de este dulce estilo nuevo (dolce stil nuovo). Veamos la simbología de la Bella Dama transformada en la Filosofía: «Como suele acontecer al hombre que va buscando plata que, sin pretenderlo, topa algunas veces con oro..., así yo, que buscaba mi consolación, encontré, además de remedio a mis lágrimas, palabras de hombres, de ciencias y de libros, con cuya consideración juzgaba en verdad que la filosofía, que era la dama de estos autores, de estas ciencias y de estos libros, era una cosa muy grande. Y me la imaginaba como una bella dama, y no podía imaginármela más que haciendo misericordia, por lo cual tan espontáneamente la contemplaba mi sentido de la verdad, que a duras penas podía apartarlo de ella. Y con esta imaginación comencé a andar hacia allá donde ella aparecía en toda su verdad, es decir, en las escuelas de los religiosos y en las disputas de los consagrados a la filosofía; de tal manera, que en el breve espacio de unos treinta meses comencé a experimentar su dulzura tan intensamente que su amor ahuyentaba y destruía en mí cualquier otro pensamiento» (El Convivio: II, XII).
Algunas versiones sobre la muerte de Ibn Arabi y su tumba
En Damasco se transmite desde hace varias generaciones y hasta nuestros días una leyenda que todo damasceno se cree en la obligación de contar cuando se menciona el nombre de Ibn Arabi. Sidi Muhiiddín, se cuenta, fue asesinado por un grupo de hombres pseudorreligiosos, a quienes habría declarado imprudentemente en el transcurso de una reunión: «El Señor que adoráis está bajo mis pies».
Los criminales, se dice, fueron severamente castigados y se decidió enterrar al Sheij al-Akbar en el lugar mismo en que había acaecido tan trágico suceso. Mas, cuando cavaron su tumba, se descubrió, en el lugar donde él había estado durante la reunión (es decir "bajo mis pies") un cofre lleno de oro. El Sheij había querido decir, pues, que esos santurrones hipócritas y corrompidos no adoraban en realidad más que los bienes de este mundo.
Tiempo después, se perdió la ubicación de su tumba. Sin embargo, el Sheij al-Akbar había pronunciado una vez ciertas palabras misteriosas que serían interpretadas en el siglo XVI cuando la ciudad de Damasco fue conquistada por el sultán otomano Selim I (g. 1512-1520) en 1517:
Idha dajala sin fi shin
zahara qabru Muhiiddín
«cuando penetre la sin (Selim) en la shin (Sham, nombre antiguo de Siria y de Damasco)
se manifestará la tumba de Muhiiddín»
El sultán Selim, impresionado por semejante tradición, hizo cavar en varios puntos de la ciudad hasta que se descubrió la tumba del sabio andalusí. Sobre ella se erigió un hermoso santuario y madrasa.
El Collar de la Paloma
Quisiera rajar mi corazón con un cuchillo,
Meterme dentro de él y luego volver a cerrar mi pecho,
Para que estuvieras en él y no habitaras en otro,
Hasta el día de la resurrección y del juicio;
Para que moraras en él durante mi vida y, a mi muerte,
Ocuparas las entretelas de mi corazón en las tinieblas del sepulcro.
Por ti tengo celos hasta de que te alcance mi mirada,
y temo que hasta el tacto de mi mano te disuelva.
Por guardarme de esto, evito encontrarme
y me propongo unirme contigo mientras duermo.
Así, mi espíritu, si sueño, está contigo,
Separado de los miembros corporales,
Escondido y oculto, pues para unirse contigo,
la unión de las almas
es mejor mil veces que la unión de los cuerpos.
Me concediste un amor que antes me negabas,
y me lo diste a manos llenas.
Pero en ese instante ya no tenía necesidad de él,
cuando, de dármelo antes,
hubiera llegado a las entretelas del corazón.
De nada sirve la medicina cuando se está a la muerte,
y, en cambio,
es útil quien da un remedio antes de la agonía.
Si mira, el que está vivo muere por su mirada.
si habla, dirías que se ablandan las piedras.
Es el amor como un huésped que hizo alto en mi espíritu:
mi carne es su alimento;
mi sangre, su bebida.
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IBN JALDÚN: EL PRIMER SOCIÓLOGO DE LA HISTORIAابن خلدون المؤرخ و السوسيولوجي
«El futuro y el pasado se parecen como dos gotas de agua»
Hace seiscientos años se manifestaba por primera vez una concepción científica y sociológica de la historia aunada con un profundo pensamiento teológico. El hecho ocurrió en el mundo islámico y el honor recayó sobre el polígrafo tunecino Ibn Jaldún, del que ofrecemos un perfil sumario junto con varias citas de su obra máxima, «Los prolegómenos a la historia universal», llamada en árabe al-Muqaddimah.
Uno de los más grandes historiadores de todos los tiempos y el primer sociólogo que registra la historia, Abu Zaid Abdurrahman Ibn Jaldún al-Hadramí, llamado Abenjaldún por los latinos, nació el 27 de mayo de 1332 en Túnez (por entonces capital de la Ifriqiyya) en el seno de una familia proveniente del Hadramaut, que vivió mucho tiempo en la Sevilla musulmana y cuyos miembros fueron prominentes funcionarios de las administraciones omeya, almorávide y almohade hasta 1228, año que emigraron a Ceuta.
Uno de sus antepasados fue el geómetra, astrónomo y médico sevillano Abu Muslim Ibn Jaldún (m.1057). El historiador cordobés Ibn Hayyán (987-1076) dice: «La familia Jaldún es hasta el presente una de las más ilustres de Sevilla. Ha brillado siempre por el elevado rango que ocupan sus miembros en los mandos militares y en las ciencias».
Ibn Jaldún tuvo una existencia bastante agitada. Cuando tenía quince años, la epidemia de peste bubónica conocida como «La peste negra» de 1347-1348, que se cobró más de cien millones de vidas solamente en Europa, se llevó a sus padres y causó estragos en Túnez.
Como consecuencia de una conspiración en la que participó contra el sultán mariní Abu ‘Inán (gobernó entre 1348-1358), fue encarcelado durante dos años (758-759 H./1357-1358). Estuvo al servicio de varios príncipes del Magreb y de al-Ándalus. Entre 1363 y 1374 conoció numerosas tribulaciones con altibajos en Fez, en Sevilla (embajador musulmán ante la corte de Pedro el Justiciero), en Granada, en Bugía y en Biskra (Constantina, Argelia), pasando sin cesar de una función política efímera a sus amados estudios. De este modo descubrió sobre el terreno el desmembramiento social y político del Occidente musulmán, lo que reforzaba su gusto por el estudio y la reflexión.
Muy impresionado por la muerte de su gran amigo y colega, el médico, historiador y místico granadino de la escuela shií, Lisanuddín Ibn al-Jatib (1333-1375), estrangulado en la cárcel de Fez (cfr. Emilio de Santiago: El polígrafo granadino Ibn al-Jatib y el sufismo, Diputación Provincial de Historia del Islam, Granada, 1986), se refugió durante cuatro años (776-780 H./1375-1379) en el castillo de Qalat-Ibn-Salama, en el sudoeste de Frendah (46 kms. al oeste de Tiaret, Orán, Argelia). Terminó entonces la primera redacción de su Muqaddimah. Regresó a la ciudad de Túnez, pero para enseñar y acabar la primera redacción de la llamada «Historia Universal» (en árabe Kitab al-‘ibar: "Libro de los bereberes").
Una intriga tramada por los celosos enemigos de su éxito, le obliga esta vez a marchar a Egipto, donde ocupará —también con numerosas vicisitudes— el cargo de Gran Cadí (Juez supremo) en la administración de los sultanes mamelucos burÿíes (1382-1517) de origen circasiano.
Posteriormente, residió un tiempo en Damasco (1399-1401) y durante el asedio de esta ciudad por los invasores mongoles (enero y febrero de 1401), salvó la vida gracias a la admiración que Timur Lang (1336-1405), llamado Tamerlán en Occidente, tenía por los sabios pero también a su sagacidad para tratar con semejante conquistador (cfr. David Nicolle: The Age of Tamerlane, Osprey, Londres, 1990). Finalmente, se estableció como magistrado en El Cairo y fue profesor de la Universidad de Al-Azhar. Falleció el 17 de marzo de 1406 y fue sepultado en el cementerio de los sufíes de esta ciudad.
La Muqaddimah
Su obra cumbre es el Kitab al-‘ibar ("Libro o Historia de los bereberes"). La misma se divide en tres partes, y una es su propia autobiografía (al-Ta’rif bi-Ibn Jaldún). La más famosa es al-Muqaddimah ("Los prolegómenos"), que ha sido traducida a todos los idiomas.
En esta introducción a su «Historia de los bereberes», también conocida como «Historia universal», Ibn Jaldún comienza por establecer las reglas de la crítica histórica que permiten fijar con certeza los hechos; entra el tema de su materia estableciendo la gran división entre pueblos de tribus nómadas y sedentarias; describe la formación de las ciudades, la influencia que ellas ejercen sobre sus habitantes, el nacimiento de todo poder por el espíritu del seno de la familia, la fundación de imperios y las causas de su decadencia; la naturaleza de los diferentes especies de reinos, del califato y del imamato, es decir, del poder temporal y del poder espiritual del califa.
La Muqaddimah fue redescubierta por los eruditos franceses Barthèlemy d’Herbelot (1625-1695), Antoine Isaac Barón Sylvestre de Sacy (1758-1838) y el austríaco Josef von Hammer-Purgstall (1774-1856), antes que otro galo, el académico Etienne-Marc Quatremère (1782-1857), hiciera la primera traducción completa en 1858 (el mismo año apareció en El Cairo otra edición por Nasr al-Hurini).
El barón irlandés William McGuckin de Slane (m. 1875) realizó una traducción que aun no ha sido superada (París, 1863-1868) y que respeta el estilo y las intenciones semánticas del autor tunecino mucho más que las recientes del islamólogo francés convertido al Islam Vincent Mansour Monteil (Ibn Khaldun: Discours sur l’histoire universelle, 3 vols., Beirut-París, 1967-1968) y de Franz Rosenthal en inglés (Ibn Khaldun: The Muqaddimah, an introduction to History, 3 vols., Princeton, 1958 y 1967).
La literatura acumulada desde el siglo XIX sobre esta Muqaddimah permite hablar de un fenómeno Ibn Jaldún. En el clima del Renacimiento árabe-islámico (Nahda), y especiamente a partir de la revolución nacionalista egipcia —23 de julio de 1952, derrocamiento del rey Faruk I (1920-1965)—, en los países musulmanes se recurre a Ibn Jaldún para ilustrar los recursos e ingenios de la civilización árabe-islámica frente a la agresión y colonización cultural (ghazw fikri) de Occidente. Es muy interesante al respecto la tesis de Aziz al-Azmeh presentada en Oxford: Ibn Khaldun in modern scholarship. A study in Orientalism (Londres, 1981).
Ibn Jaldún es tal vez uno de los primeros en analizar la historia desde un punto de vista sociológico y por eso su vida y su obra han sido objeto de numerosos estudios y han dado lugar a diversas interpretaciones. Sin embargo, el hecho de que hasta el momento presente no se cuente con una edición verdaderamente crítica de la Muqaddimah y del Kitab al-‘ibar es suficiente para probar la inconsecuencia de cuantos han multiplicado las disertaciones y las teorizaciones con fines más personales (ensayos e incluso tesis) o políticos (múltiples congresos y seminarios), que verdaderamente científicos.
Lo que equivale a decir que queda un gran trabajo a realizar para que Ibn Jaldún sea citado por la historia para interpretar e incluso juzgar la historia del Magreb y del Islam. Con mucha razón los autores serios e investigadores lo consideran «el padre de la sociología», «el fundador de la economía política» y «un hombres sin época».
Sobre el particular, la bibliografía asequible es vastísima (no menos de 854 títulos). Algunos trabajos recomendables son: P. Casanova: Un sociologue arabe au XIV siècle: Ibn Khaldoun (leçon de rentrée), París, 1910; N. Schmidt: Ibn Khaldun, Historien, Sociologist and Philosopher, Nueva York, 1930; José Ortega y Gasset:Abenjaldún nos revela un secreto, El Espectador, 8, Madrid, 1934; G.A. Astre: Un précurseur de la sociologie au XIV siècle: Ibn Khaldoun. Pub. en «L’Islam et l’Occident», París, 1947, págs. 131-150; J. Chaix-Ruy: Sociología y psicología de la vida social en la obra de Ibn Jaldún. Pub. En "Revista Mexicana de Sociología", XXI, México, 1955, págs. 7-14; M. Mahdi: Ibn Khadun’s philosophy of history, Londres, 1957; G.C. Anawati: Ibn Khaldoun, un Montesquieu Arabe. Pub. En "Revue du Caire, num. 223, págs. 175-191, y num. 226, págs. 303-319, El Cairo, 1959; M. Rabic: The political theory of Ibn Khaldoun, Leiden, 1967; Nassif an-Nassar: El pensamiento de Ibn Jaldún, FCE, México, 1980; Ibn Khaldun: Le voyage d’Occident et d’Orient, trad. del árabe presentada por Abd al-Salam Saddadi, Sindbad, París, 1980.
Sobre la educación
El Islam siempre fue y es equilibrio y armonía. Por eso, en el Sagrado Corán podemos leer: «No cabe coacción (imposición) en religión. La buena dirección se distingue claramente del descarrío» (Sura, 2, Aleya 256). Esto constituye una declaración de la libertad religiosa y del pensamiento emitida hace más de catorce siglos. Según este y otros apotegmas islámicos, la educación y la enseñanza deben ser impartidas con amor hacia los semejantes, apelando permanentemente a la pedagogía, a la idoneidad y a la comprensión, nunca a la arbitrariedad y a la compulsión.
Sobre cuál es la educación más apropiada y sus métodos, Ibn Jaldún tiene mucho que decir: «El uso de un excesivo rigor en la enseñanza es muy nocivo para los educandos, sobre todo si están todavía en la infancia, porque eso produce en su espíritu una mala disposición, pues los niños que se han educado con severidad... se hallan tan abatidos que su alma se contrae y pierde su elasticidad.
Tal circunstancia los dispone a la pereza, los induce a mentir y a valerse de la hipocresía, con el fin de evitar un castigo. De este modo aprenden la simulación y el engaño, vicios que se vuelven en ellos habituales y como una segunda naturaleza... He aquí el por qué los pueblos sometidos a un régimen opresivo caen en la degradación» (Ibn Jaldún: Al-Muqaddimah, O. cit., pág. 1003).
Sobre higiene y ecología
En el siguiente párrafo se puede comprobar el grado de conocimiento y percepción alcanzado por nuestro polímata y sus reflexiones sobre la calidad de vida, más propias de un científico de fines del siglo que de alguien de las postrimerías del siglo XIV:
«Para que una ciudad esté preservada contra las influencias deletéreas de la atmósfera, es necesario levantarla en un lugar donde el aire es puro y no propenso a las enfermedades. Si el aire es inmóvil y de mala calidad, o sí la ciudad está situada en las inmediaciones de aguas corrompidas, de exhalaciones fétidas o de pantanos insalubres, la infección de las cercanías se introducirá allí prontamente y propagará las enfermedades entre todos los seres vivientes que esa ciudad encierra» (Al-Muqaddimah, pág. 617).
Sobre los sabios musulmanes
Algo conocido por muchos pero rara vez mencionado es que la mayor parte de los sabios entre los musulmanes han sido de origen persa, turco y bereber (de al-Ándalus y el Magreb), incluso cristianos y judíos conversos. Basta con citar algunas especialidades y sus cultores principales para convalidar lo que afirmamos: en alquimia Ÿabir Ibn Hayyán (721-815) y Aidamur Ÿaldakí (m. entre 1349-1361); en arquitectura Mimar Sinán (1495-1588); en astronomía al-Farganí o Alfraganus (813-882), Nasiruddín at-Tusí (1201-1274) y Ulug Beg (1394-1449); en filosofía y medicina al-Farabí (870-950), Ibn Masarra (883-931), Haly Abbás (m. 994) e Ibn Sina o Avicena (980-1037); en geografía e historia Ibn Rustih (m. 910), at-Tabarí (839-923), al-Biruní (973-1050), Yakut ar-Rumí (1179-1229), al-Qazviní (1203-1283), Rashíd al-Din (1247-1318), Piri Reis (1465-1554) y Katib Çelebi (1609-1657); en matemáticas al-Juarizmí (m. 863) y Omar Jaiám (1048-1125); en mística y gnoticismo al-Suhrauardí (1154-1191) y Mullá Sadrá (1571-1640); en música Ziriab (789-857) y Qutbuddín al-Shirazí (1237-1311); en poesía Firdusí (940-1020), Attar, (1142-1225), Ÿalaluddín ar-Rumí (1207-1273), Sa'adi (1213-1283) y Yunus Emré (1238-1320); en teología al-Gazalí o Algacel (1058-1111); en crónicas de viaje Ibn Battuta (1304-1377) y Evliya Çelebi (1611-1684).
Este fenómeno es ampliamente certificado con lujo de detalles por nuestro inefable filósofo: «Es un hecho muy notable que la mayor parte de los sabios que se han distinguido entre los musulmanes por su talento en las ciencias, sean religiosos, sean racionales, eran extranjeros (no árabes). Los ejemplos inversos son sumamente raros, pues incluso los que de ellos son de extracción árabe difieren de este pueblo por la lengua que hablan, por el país en que fueron educados y por los maestros bajo la dirección de los cuales habían hecho sus estudios... He aquí la causa de este fenómeno.
Los muslimes de los primeros tiempos desconocían totalmente las ciencias y las artes porque su civilización simple y basta se había formado en el desierto. Se conformaban en aquella época con aprender de memoria las máximas de la ley divina, es decir los mandatos y prohibiciones de Dios... Cuando la conquista musulmana, las poblaciones sedentarias se componían de no árabes... y de gentes educadas al estilo de la vida sedentaria; seguían el ejemplo de los no árabes en todo lo que se relaciona con dicho género de vida, la práctica de las artes y el ejercicio de los oficios.
Aquellos pueblos eran perfectamente formados para ese tipo de civilización, habiéndose arraigado entre ellos durante el prolongado dominio de los persas. Los primeros maestros en el arte de la gramática fueron Sibawaih (m. 796), primero, luego al-Farisí (m. 987) y después az-Zadÿaÿ (m. 949). Los tres eran de origen persa, sin embargo, habían pasado su juventud en la práctica de la lengua árabe, ventaja que debían a la educación que recibieron y al trato con los árabes del desierto. Redujeron a sistema las reglas de esta lengua e hicieron de ella una rama de ciencia que habría de ser útil a la posteridad. Igualmente fue el caso de los hombres que memorizaban las Tradiciones (hadices) sacras y las conservaban en su retentiva, en gran provecho de los musulmanes, pues la mayoría de ellos pertenecían a la nación persa o se habían asimilado a ella por la lengua y la educación.
Todos los grandes sabios que han tratado los principios fundamentales de la jurisprudencia, todos los que se han distinguido en la teología dogmática, y la mayor parte de los que han cultivado la exégesis coránica, eran persas, como es bien sabido. No hubo en aquel entonces más que hombres de esta nación para consagrarse a la conservación de los conocimientos y a la tarea de ponerlos por escrito.
Hecho suficiente para demostrar la veracidad de la expresión atribuida al Profeta (BPD): "Si la ciencia estuviera suspendida en lo alto del cielo, algunos persas habría para alcanzarla". Los árabes, al salir de la vida nómada y convertirse en espectadores de aquella civilización y sus actividades, se hallaban bastante ocupados en el ejercicio de los mandos militares y en la administración, para recoger conocimientos científicos, y aun para darles la menor atención... Por lo tanto, encargaron ese ramo a los persas y los mestizos (es decir, las personas nacidas de padres árabes y madres no árabes, o viceversa).
Pues jamás dejaron de reconocerles el derecho a ejercerlo, puesto que eran de religión musulmana y les incumbían los conocimientos que se relacionan con ella... Lo que acabamos de exponer aquí muestra el por qué los hombres más versados en el conocimiento de la ley eran casi todos persas» (Ibn Jaldún: Al-Muqaddimah. O. cit., págs. 1008-1010).
Paradójicamente, «... de una familia de vieja ascendencia árabe emigrada a España y de allí al Magreb, Ibn Jaldún es uno de los escasos sabios árabes que disfrutan de una notoriedad universal» (Ahmed Abdesselem. Ibn Jaldún y sus lectores, FCE, México, 1987, pág. 9).
La esencia del pensamiento jaldún
El profesor emérito del departamento de Islam de la Universidad Autónoma de Madrid, Miguel Cruz Hernández (Málaga, 1920), nos brinda esta síntesis del pensamiento de nuestro sabio: «Ibn Jaldún es partidario de la vida ascética, un tanto forzada, de las tribus nómadas, que debe ser aplicada a todas las clases sociales. Así elogia a unos estudiantes inteligentes y virtuosos que sólo tomaban de alimento leche, ya que, por muy buenas condiciones que tenga un hombre, la buena vida, el lujo y la molicie, las hacen desaparecer; y ni siquiera basta la religiosidad para conservar al hombre en el camino recto. Ibn Jaldún distingue, además, entre la sumisión a una autoridad exterior y la obediencia a un ideal que se ha adoptado espontáneamente, como es el religioso.
La tiranía hace perder el espíritu de independencia, pero el acatamiento de la ley divina no; por eso los árabes que hicieron las grandes conquistas pudieron aceptar la disciplina religiosa sin perder su espíritu de independencia. Su unión les venía de adentro, del entusiasmo y sumisión a la ley religiosa, y no del temor a una autoridad. Pero posteriormente este poder moderador de la religión fue reemplazado por la fuerza de un partido determinado, lo que ocasionó la debilitación y caída del califato, que fue reemplazado por la monarquía. Con una gran agudeza Ibn Jaldún observa que el progreso, a pesar de ser deseable, trae consigo la corrupción y el despotismo; y al tener que elegir entre la servidumbre o la barbarie, se encuentra ante un grave dilema, ya que la independencia y la dignidad no son compatibles con la vida y el bienestar de las ciudades.
Para entender la postura de Ibn Jaldún hay que tener en cuenta su personalidad. A pesar de su cultura y vasta erudición, Ibn Jaldún no fue un hombre de estudio encerrado en su despacho, sino un hombre de acción que durante gran parte de su vida intervino en luchas y conspiraciones...
Era temerario y su carácter duro lo conservó hasta su vejez; siendo qadí maliki en Egipto, más de una vez fue destituido del cargo debido a este carácter inflexible. Esta fuerte personalidad se refleja en su obra, sobre todo en la objetividad con que enjuicia los hechos... que le llevará a decir que "la experiencia es una linterna que ilumina el camino recorrido"... La unidad histórica no la forman los individuos ni los estados, sino los grupos sociales homogéneos; los individuos concretos "protagonistas" de la historia no son conductores individuales de la masa, sino un "producto" engendrado por dichos grupos. No es la herencia, sino el medio social —dice Ibn Jaldún antes que Marx—, quien condiciona al individuo y los grupos sociales» (Miguel Cruz Hernández: Historia del pensamiento en el mundo islámico, Vol. 3: Del pensamiento de Ibn Jaldún a nuestros días. Alianza Editorial, Madrid, 1996, págs. 663-702).
El fenómeno social mejor estudiado por Ibn Jaldún es aquel que el propio historiador denominó assabiyya, o sea el espíritu de agnación y coligación de las tribus árabes y bereberes del desierto para permanecer íntegros, puros, sanos de mente y cuerpo, — alejados de la corrupción de las metrópolis—, en estado pleno de soberanía e independencia, que es uno de los principios fundamentales del Islam (veáse Al-Muqaddimah. O. cit., págs 275-329).
Cronológicamente, Ibn Jaldún fue contemporáneo del viajero Ibn Battuta (1304-1377), de los humanistas Francesco Petrarca (1304-1374) y Giovanni Bocaccio (1313-1375), del poeta Hafiz (1325-1389), de Eduardo el Príncipe Negro (1330-1376) —modelo inglés de caballero—, de los místicos al-Naqshbandí (1318-1388) y Ni'matullah al-Walí (1331-1431), del poeta Geoffrey Chaucer (1340-1400), de los historiadores al-Qalqashandí (1335-1418), Jean Froissart (1337-1410) y al-Maqrizí (1365-1442), del fraile franciscano converso al Islam Anselmo Turmeda llamado Abdallah al-Tarÿumán (1352-1432), y de acontecimientos como la Guerra de los Cien Años entre Inglaterra y Francia (1338-1453) y el surgimiento del imperio timúrida (1380-1497).
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La historia de la limpieza étnica oculta por la guerra de 1948
Familias enteras de refugiados palestinos huyen el 4 de noviembre de 1948 desde lo que ya es el norte de Israel con destino hacia Líbano. - APPÚBLICO.ES - Madrid - 28/03/2008 21:25
Fragmento de La limpieza étnica de Palestina. Autor: Ilan Pappé. Editorial: Crítica. Páginas: 414
Los editores del diario de Ben Gurion se sorprendieron al descubrir que entre el 1 de abril y el 15 de mayo de 1948, el líder de la comunidad judía de Palestina parecía descuidar el aspecto militar de los acontecimientos.
En lugar de inquietarse por ello, se mostraba mucho más preocupado por la política interna sionista y estaba dedicado de lleno a cuestiones de organización como la transformación de los cuerpos de la Diáspora en organismos del nuevo Estado de Israel. Su diario, resulta evidente, no revela ninguna sensación de temor por la catástrofe inminente o el "segundo Holocausto" que con emoción proclamaba en sus apariciones públicas. Entre quienes pertenecían a sus círculos íntimos, hablaba con un lenguaje diferente. Así, a comienzos de abril, presentó con orgullo a los miembros de su partido, el Mapai, los nombres de las aldeas árabes que las tropas judías habían ocupado recientemente. Y el día 6 del mismo mes le encontramos reprendiendo a los miembros con tendencias socialistas de la ejecutiva del Histadrut que cuestionaron el acierto de atacar a los campesinos en lugar de confrontar a sus patronos. Ocasión en la que dijo a una de las principales figuras de la organización sindical: "No estoy de acuerdo con usted en que nos enfrentamos a efendis y no a campesinos: ¡nuestros enemigos son los campesinos árabes!Su diario, de hecho, contrasta radicalmente con el miedo que sembraba entre quienes le oían en reuniones públicas y, por consiguiente, con la memoria colectiva de los israelíes. Sugiere que para entonces se había dado cuenta de que Palestina ya estaba en sus manos. Con todo, tampoco estaba excesivamente confiado, y no se unió a las celebraciones del 15 de mayo de 1948, consciente de la enormidad de la tarea que tenía por delante: limpiar Palestina y asegurarse de que los árabes no pudieran obstaculizar la toma del país por parte de los judíos.Al igual que la Consultoría, temía el resultado de los acontecimientos en lugares en los que existía un obvio desequilibrio entre los asentamientos judíos aislados y un potencial ejército árabe, como era el caso de ciertas zonas remotas de Galilea y el Néguev, así como de algunas partes de Jerusalén. No obstante, tanto Ben Gurion como sus colaboradores más cercanos entendían perfectamente bien que estas desventajas locales no alteraban el cuadro general: la capacidad de las fuerzas judías para tomar, incluso antes de que los británicos hubieran abandonado el país, muchas de las áreas que la Resolución de Partición de la ONU había asignado al Estado judío. En este contexto, "tomar" significaba sólo una cosa: la expulsión, masiva, de los palestinos de sus hogares, negocios y tierras, tanto en las ciudades como en las áreas rurales. Poder sobre el terrenoBen Gurion quizá no se haya regocijado con las masas judías que bailaron en las calles el día que el Mandato británico llego oficialmente a su fin, pero sabía muy bien que las fuerzas militares judías ya habían empezado a mostrar su poder sobre el terreno. Cuando se activó el Plan Dalet, la Haganá contaba con más de 50.000 efectivos a su disposición, la mitad de los cuales habían sido entrenados por los británicos durante la Segunda Guerra Mundial. Había llegado la hora de poner en marcha el plan.La estrategia sionista de construir asentamientos aislados en medio de zonas árabes densamente pobladas, aprobada retroactivamente por las autoridades del Mandato británico, se reveló una desventaja en épocas de tensión. La llegada de suministros y tropas a estos puestos remotos no siempre estaba garantizada, y una vez el país estuvo en llamas, la carretera para acceder a Jerusalén por el oeste, que pasaba por numerosas aldeas palestinas, resultó particularmente difícil de proteger, lo que creó entre la pequeña población judía de la ciudad una sensación de asedio. Los judíos de Jerusalén también eran un motivo de preocupación para los líderes sionistas por una razón diferente: éstos pertenecían en su mayoría a las comunidades ortodoxa y mizrahi (oriental), cuyas aspiraciones y compromiso con el sionismo eran bastante tenuese incluso cuestionables.Por tanto, la primera zona que se eligió para poner en marcha el Plan Dalet fue la de las aldeas rurales de las laderas occidentales de las montañas de Jerusalén, a medio camino a lo largo de la carretera hacia Tel Aviv. Ésta fue la Operación Najsón, que serviría de modelo para campañas futuras: las expulsiones súbitas y masivas que empleó demostrarían ser el medio más eficaz de conservar los asentamientos judíos aislados o desbloquear las rutas amenazadas por el enemigo, como la queconducía a Jerusalén.A todas las brigadas asignadas a la operación se les pidió que se prepararan para pasar a Mazav Dalet, Estado D, es decir, que se alistaran para implementar las órdenes del Plan D. "Pasaréis a Estado Dalet, para una implementación operativa del Plan Dalet", fue lo primero que se les dijo a las unidades. Y luego, "las aldeas que vais a capturar, limpiar o destruir se decidirán consultando con vuestros asesores en asuntos árabes y los oficiales de inteligencia".A juzgar por el resultado final de esta fase, a saber, la desarrollada entre abril y mayo de 1948, el consejo de éstos fue que no se perdonara a ni una sola aldea. Mientras que el Plan Dalet oficial daba a las aldeas la opción de rendirse, las órdenes operacionales no eximían a ninguna aldea bajo ningún concepto. Con esto, el programa detallado se convirtió en la orden militar de empezar la destrucción de las aldeas. Las fechas se programaron de acuerdo con la geografía: la brigada Alexandroni, que se encargaría de asaltar la costa con sus decenas de aldeas, y que sólo dejaría detrás dos de ellas, recibió sus órdenes hacia finales de abril; las instrucciones de limpiar el oriente de Galilea llegaron al cuartel general de la brigada Golani el 6 de mayo de 1948, y al día siguiente se ordenó la limpieza de la primera aldea de su "área", Shajara. Destrucción de aldeasLas unidades del Palmaj recibieron sus órdenes para la Operación Najsón desde el primer día de abril de 1948. La noche anterior, la Consultoría se había reunido en la residencia de Ben Gurion para dar término a las directivas que recibirían las unidades. Sus órdenes fueron claras: "El principal objetivo de la operación es la destrucción de aldeas árabes ... [y] la expulsión de los aldeanos para que se conviertan en un lastre económico paralas fuerzas árabes". La Operación Najsón también fue una novedad en otros aspectos. Fue la primera operación en la que todas las distintas organizaciones militares judías se esforzaron por actuar de forma conjunta como un único Ejército (con lo que se proporcionó una base a las futuras Fuerzas de Defensa de Israel). Y fue la primera operación en la que los veteranos judíos de Europa oriental, que dominaban el mundillo militar, se incorporaron a una campaña junto a otros grupos étnicos como los recién llegados del mundo árabe y de la Europa posterior al Holocausto. El comandante de un batallón que participó en esta operación, Uri Ben Ari, menciona en sus memorias que "mezclar a los judíos de la diáspora" era una de las metas importantes de Najsón. Ben Ari era un joven judío alemán que había llegado a Palestina pocos años antes. Su unidad realizó sus preparativos finales para Najsón en la costa del Mediterráneo, cerca de Hadera. Él se recuerda comparándose a los generales rusos que pelearon contra los nazis en la segunda guerra mundial. Los "nazis" en su caso eran un enorme número de campesinos palestinos indefensos que vivían en aldeas cercanas a la carretera que unía Jaffa con Jerusalén y los grupos paramilitares de Abd al Qadir al Husayni que habían acudido en su rescate.Las unidades de Al Husayni habían estado disparando al azar contra el tráfico judío en esta ruta como represalia por ataques anteriores, y habían matado y herido a varios pasajeros. Pero los aldeanos, como ocurría por todas partes en Palestina, sólo estaban intentando continuar con su vida normal, sin conocer la imagen demonizada que Ben Ari y sus camaradas les atribuían.Al cabo de unos pocos días, la mayoría de ellos serían expulsados para siempre de las casas y campos en los que ellos y sus ancestros habían vivido y trabajado durante siglos. Los grupos paramilitares palestinos a órdenes de Abd al Qadir al Husayni opusieron más resistencia de la que esperaba el batallón de Ben Ari, lo que hizo que la operación Najsón no avanzara inicialmente según lo planeado. Pese a ello, para el 9 de abril la campañaestaba terminada. (...)Deir YassinLa naturaleza sistemática del Plan Dalet resulta patente en el caso de Deir Yassin, una aldea pastoril y cordial que había llegado a un pacto de no agresión con la Haganá de Jerusalén, pero que estaba condenada a desaparecer por encontrarse dentro del área que el Plan Dalet ordenaba limpiar. En vista del acuerdo que había firmado con la aldea, la Haganá decidió enviar allí tropas del Irgún y de la banda de Stern y librarse así de toda responsabilidad oficial en lo ocurrido. En posteriores operaciones de limpieza de aldeas "amigas" ni siquiera se consideraría necesario emplear este ardid.El 9 de abril de 1948, tropas judías ocuparon la aldea de Deir Yassin. Ésta se encontraba en una colina al oeste de Jerusalén, a 800 metros sobre el nivel del mar y cerca del barrio judío de Givat Shaul. La vieja escuela de la aldea funciona en la actualidad como un hospital psiquiátrico para el barrio judío que se extendió sobrelos restos del poblado.Al irrumpir en la aldea, los soldados judíos rociaron las casas con fuego de ametralladora, lo que mató a muchos de sus habitantes. Después de eso, se reunió a los demás aldeanos y se los asesinó a sangre fría, los cadáveres fueron maltratados y cierto número de mujeres fueron violadas antes de ser asesinadas.Fahim Zaydan, que tenía doce años en esa época, recuerda cómo vio asesinar a su familia delante de sus ojos: "Nos llevaron uno detrás de otro; dispararon a un anciano y cuando una de sus hijas gritó, le dispararon a ella también. Luego llamaron a mi hermano Muhammad, y le dispararon enfrente de nosotros, y cuando mi madre, que llevaba a mi hermana Hudra en sus brazos, pues todavía estaba amamantando, se arrojó sobre él llorando, también le dispararon".Los soldados también le dispararon a Zaydan. Lo habían puesto, junto con otros niños, en fila contra una pared que rociaron con balas, "sólo para divertirse", antes de marcharse. Tuvo suerte de sobrevivir a sus heridas. Investigaciones recientes han reducido el número aceptado de víctimas de la masacre de Deir Yassin de 170 a 93. Como es obvio, aparte de las víctimas de la masacre propiamente dicha, hubo decenas de campesinos que murieron en el combate, y que por tanto no fueron incluidos en la lista oficial de víctimas. Sin embargo, en vista de que las fuerzas judías consideraban cualquier aldea palestina como una base militar enemiga, la distinción entre las personas masacradas y las muertas "en batalla" era tenue. Basta enterarse de que entre los asesinados en Deir Yassin había treinta bebés para entender por qué todo el ejercicio "cuantitativo" (no muy distinto del que los israelíes realizaron en una fecha tan cercana como abril de 2002 a propósito de la masacre de Jenin) es irrelevante. En su momento, los líderes judíos anunciaron con orgullo un elevado número de víctimas en Deir Yassin para hacer de la aldea el epicentro de la catástrofe: una advertencia a todos los palestinos de que un destino similar les aguardaba si se negaban a abandonar sus hogares y marcharse.
Ilan Pappé: Una figura emblemática de los nuevos historiadores
1. Huyendo de los nazis
Los padres de Ilan Pappé huyeron de Alemania durante la persecución nazi y se establecieron en Haifa, donde nació el historiador en 1954. En la Universidad de Haifa ha hecho su carrera académica hasta convertirse en la figura emblemática de los llamados‘nuevos historiadores’.
2. Cuestionar la versión oficial
Los nuevos historiadores, que en su conjunto han publicado una decena de libros en los últimos años, se caracterizan por cuestionar la versión sionista de la historia y reevaluar los datos que poco a poco van saliendode los archivos.
3. Ostracismo
Pappé ha pagado su osadía con el ostracismo del mundo académico israelí. Sus opiniones y trabajo académico le han ganado muchos enemigos, por lo que decidió abandonar Israel en 2007, sin que se sepa si su exilio es definitivo o temporal. En la actualidad da clases en el departamento de Historia de la Universidad británica de Exeter.
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